El reto separatista de aquellos que pretenden despojar a
los españoles de sus derechos de votar usurpando su soberanía, está
suponiendo un quebradero de cabeza en el gobierno de España que
contempla sin decir una palabra lo que está sucediendo, aunque sabemos que se está trabajando para dar cumplida respuesta a este reto. Hasta ayer. El
Ministro de Exteriores Señor Garcia-Margallo ha declarado a preguntas de un
periodista que no se descarta la suspensión de la autonomía de Cataluña. Esto
ha ocasionado un auténtico polvorín político y mediático de unos y de
otros que debemos de analizar. Lo sorprendente es que haya sido el
Ministro de Asuntos Exteriores quien ha efectuado estas declaraciones y
no el Ministro de Interior o el mismo Presidente Señor Rajoy. ¿Qué pinta
el ministro aquí? ¿Acaso es un problema de política exterior? Dicho esto, les ha faltado tiempo a los nacionalistas
para ver en estas declaraciones una provocación. ¿Una provocación? En
España se ha llegado al punto que cuando un gobierno expresa lo obvio
que es respetar y hacer cumplir la ley, se pone el grito victimista en
el cielo. ¿Se pretende que el Gobierno de España prevarique y renuncie
a su función de gobernar? ¿Se pretende que traicione y engañe al pueblo
español secuestrando la soberanía que pertenece a todos los españoles por derecho propio? Eso se lo dejamos al Señor Mas, acostumbrado a engañar a su
pueblo y llevarle hacia un callejón sin salida, utilizando competencias
que jurídicamente no le corresponden. Provocación la del Señor Junqueras
que ha pedido a los catalanes desobediencia civil, eso sí que es provocación. Mientras, el portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, dijo ayer que
"suena muy fuerte" la advertencia del ministro Margallo de que el
Gobierno utilizará "toda la ley, incluido lo que haya que incluir" para
impedir la consulta en Cataluña, y se ha preguntado si contempla el
"envío de tanques". No hará falta llegar a ese extremo, Señor Esteban, porque no será necesario. Si Oriol
Junqueras y su marioneta Arturo Mas no se avinieran a razones, bastará
con aplicar el normal funcionamiento de nuestro ordenamiento jurídico. La autonomía no se puede suspender, pero sí las competencias que atenten o pongan en peligro la seguridad del Estado. Por cierto: ¿A que no sabéis quién sacó los tanques en Cataluña? No, no os equivoquéis. No fue Franco, ni la monarquía parlamentaria, ni siquiera un gobierno de derechas: Fue el gobierno de la II República de Lerroux y Alcalá
Zamora los que ordenaron al general Batet que interviniera militarmente
en Cataluña porque Companys había proclamado el Estado catalán dentro de
la República federal española. Hoy, afortunadamente, no es tiempo de tanques, sino de respeto estricto a la legalidad vigente que democráticamente nos hemos dado todos los españoles.
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