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lunes, 29 de octubre de 2012

ETICA Y CAPITALISMO





¿Son incompatibles ética y capitalismo? El ensayo del economista Robert Skidelsky y  su hijo Edward, profesor de filosofía ¿Cuánto es suficiente? Qué se necesita para una buena vida, (Crítica), trata de asentar las bases teóricas de una nueva sociedad y de una nueva economía. Según estos autores, "lo necesario para disfrutar de una buena vida consiste en aspirar, materialmente, a sólo aquello que de verdad necesitamos." El problema es saber lo que "realmente necesitamos", en cada momento y en cada lugar, para actuar en consecuencia.  Afirman con rotundidad, que "la ética debe ser la base de la economía", eso sí, una ética humanista basada en los principios de la moral católica. El problema se agrava, según su opinión, porque la publicidad capitalista no ayuda, creando necesidades superfluas con el único afán de consumir, en una espiral que nunca acaba. La solución pasa por crear un nuevo orden y educar ciudadanos responsables que consuman estrictamente lo necesario, desechando lo superfluo y sean respetuosos con los bienes de la tierra. Potenciar el comercio cooperativista  y los mercados locales, frente a las grandes superficies, es otra de sus  recomendaciones. Desde el humanismo cristiano se exhorta a ver a los demás no como un objeto consumista, manipulable para conseguir beneficios, sino como una oportunidad para cooperar de acuerdo con principios justos y equitativos.
El ensayo de estos autores me parece un intento serio de búsqueda para solucionar los graves problemas que aquejan a la humanidad, aunque voluntarista y utópico. El problema  principal es conseguir un equilibrio entre progreso y sostenibilidad de los recursos. Entre llegar y no pasarse. ¿Quién establecerá la medida? No parece que sean los países y sus gobernantes, dependientes de las mayorías, cuyas políticas económicas sirven a intereses de poder consumista.Un nuevo orden mundial se impone, pero este no vendrá de los poderosos, los mercados o los políticos, sino de una sociedad civil que se conciencie que los recursos son limitados y escasos. En cuanto a las relaciones humanas siempre deberán asentarse sobre principios éticos de justicia distributiva y  del bien común. ¿Quién educará a los ciudadanos en estos principios? ¿Quién le pondrá el cascabel al gato en tiempos de crisis anteponiendo intereses generales frente a los particulares? ¿Por qué yo he de cumplir y el vecino no? Admitiendo como base el principio innato de conservación que por naturaleza tiene todo ser vivo, que nos hace egoístas desde que tenemos uso de razón, la educación y la publicidad del capitalismo materialista, creador de necesidades, no ayuda para nada en este loable empeño.



 

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