Hoy recito este poema
de alguien que perdió la voz,
sean estas letras palabras
que trabadas una tras otra,
expresan un sentimiento
que se convierten en voz,
en canto vivo, en aliento,
que proceden de muy adentro.
Los que venimos a Triana
este barrio singular
no lo hacemos por turismo
o su gente sin igual.
Venimos a un magnífico hospital
llamado: Quirónsalud
Infanta Luisa,
para curarnos de un mal.
Buscamos eso que llaman:
"Esperanza de Triana"
-patrona de una hermandad-
a quien algunos rezamos
con la ilusión de encontrar
sosiego en el caminar.
"Las de Radioterapia",
son ángeles del subsuelo,
que un día bajaron del cielo
para remediar los males
de tantos y tantos enfermos.
Son grandes profesionales;
sin duda son las mejores,
son aquellas que te miran
con ojos de mil amores.
Atentas con los pacientes
solícitas a escuchar
a quienes más lo requieren
siempre prestas a ayudar.
La paciencia es su virtud
con pacientes que preguntan
sin tener que alzar la voz
pues solo con la mirada
manifiestan su temor.
Preguntas atropelladas
que nacen de su dolor
por el afán de encontrar
consuelo en su aflicción.
Por ello mi agradecimiento:
a ANA, LUCRECIA, PILAR,
iSABEL, ROCÍO, Mª DEL MAR,
por su excelente trabajo,
su simpatía y encanto.
Para que sigan así
de alguien agradecido,
que las aprecia y valora:
¡Para todas ellas, mi canto!
ANTONIO GONZÁLEZ PADILLA