Allá entre cuatro paredes
vacío ante mi mismo
mi cuerpo queda desnudo
despojado de su mundo
ante un abismo inseguro
con preguntas sin respuesta
camino en un laberinto oscuro.
De pronto suena mi nombre
¡Antonio, vamos allá!
recostado en horizontal
cuatro rostros me observan
y con amabilidad
sujetan con una máscara
mi cuello y mi cabeza
bajo una asombrosa máquina
que cubre mi soledad.
Allí quedo inmovilizado
con los ojos apretados
oyendo grados y números
buscando ese lugar acertado
para matar esas células
que un día inesperado
decidieron actuar por libre
fuera de lo acordado.
Después de breves momentos
me siento tan liberado
que al escuchar voz humana
recobro la realidad
por momentos secuestrada.
!Antonio, ya hemos acabado!
Antonio González Padilla
No hay comentarios:
Publicar un comentario