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miércoles, 31 de diciembre de 2025

Doce campanadas marcan el ritmo de nuestras vidas


 
Doce campanadas marcan el ritmo de nuestras vidas. Con ellas despedimos el año viejo y abrimos la puerta al nuevo. Es, al fin y al cabo, una convención cultural: medimos el tiempo porque no podemos detenerlo. Lo llenamos de deseos, promesas y ensueños, porque la vida sigue y hay que hacerla más ligera. Tratamos de llenar el vacío de la existencia con algo que nos ilusione y, tal vez, nos regale la sorpresa de lo inesperado. El pasado, por inmutable, ya no nos pertenece. El presente, a menudo, nos incomoda porque exige demasiado. Así que nos refugiamos en el futuro, ese territorio donde proyectamos nuestros sueños y esperanzas. Esta noche, mientras aguardamos las doce campanadas, tengamos en la mente y en el corazón a nuestros seres queridos que ya no están entre nosotros. A nuestros hermanos más afectados por la DANA de Valencia. Para ellos comenzará un “Año Nuevo” verdaderamente nuevo, donde puedan conseguir esas promesas frustradas. Ojalá la novedad consista en sacar el lodo —físico y moral— que pesa sobre sus vidas: amargura, desencanto, frustración… ese lodo que ahoga el corazón por la pérdida de un ser querido cuya ausencia nada puede reparar.  Y a todos aquellos -mujeres y hombres- que han sido víctimas de la sin razón, el desamor, la incomprensión... Que nuestro deseo sea solidario, sincero y libre de intereses, lejos de las promesas vacías. ¡No los olvidemos!
Esta noche correrá el champán y comeremos las uvas entre abrazos, promesas y parabienes —con la sola excepción de no hablar de política; tiempo habrá el próximo año—. En torno a la mesa repasamos nuestras listas de buenos deseos: salud, trabajo, paz y entendimiento, tanto entre los nuestros como entre los de más allá. No faltará quien piense también en nuestro País, deseando que encuentre solución a sus problemas más profundos. Unos celebrarán en la calle, entre risas, música y matasuegras. Otros lo harán en casa, junto a la familia, con la televisión como fondo y la cama cerca para descansar. Mañana será hermoso madrugar, pasear por las calles aún dormidas y respirar el aire frío, con la única preocupación de que los nuestros regresen sanos y salvos a casa. No olvidemos a quienes trabajan por nuestro bienestar incluso en esta noche de fiesta: médicos, enfermeros, bomberos, policías, técnicos y tantos otros profesionales que velan por nuestra seguridad. A todos ellos, nuestra gratitud. Hoy es día de reflexión. De hacer balance de lo que se va, admitir errores y prometer —una vez más— que seremos mejores. Quizás tropecemos de nuevo, pero lo importante es saber levantarse. Porque así somos: frágiles, persistentes, humanos. Solo resta desearles a todos un feliz año 2026. ¡Que al llegar el próximo diciembre podamos mirarnos y felicitarnos de nuevo por seguir aquí, juntos, compartiendo esperanza y vida!

                                                           Antonio González Padilla


 


lunes, 29 de diciembre de 2025

 

Sucesión y Apostolicidad en la Iglesia primitiva



INTRODUCCIÓN


La presente exposición tiene como finalidad reflexionar sobre el fenómeno apostólico y su sucesión, proponiendo unas líneas orientativas que ayuden a descubrir en qué consiste la sucesión apostólica como doctrina central de la Iglesia católica, ortodoxa y otras tradiciones cristianas. Según este principio, la misión, la autoridad y la gracia transmitidas por Jesucristo a los apóstoles se perpetúan a través del ministerio episcopal, mediante una cadena ininterrumpida que enlaza los orígenes del cristianismo con el presente.

Este enfoque adquiere especial relevancia en el contexto dels “Primer encuentro de Fe, Testimonio y Compromiso”, sobre los Siete Varones  Apostólico, que ha tenido lugar en Abla el 29 de noviembre de 2025. Si bien reconocemos la imperfección e insuficiencia de estas páginas, nuestro deseo hubiera sido desarrollar y ampliar los argumentos, insertándose en un esquema más extenso y profundo. Sin embargo, conscientes de la brevedad y las limitaciones derivadas del tiempo, presentamos estas reflexiones como punto de partida y bosquejo. Son, en definitiva, una invitación abierta a profundizar y dialogar sobre este hecho trascendental de la iglesia primitiva: cómo perdura y se transmite la gracia, la autoridad y la fe apostólica en la historia y qué implicaciones tiene este fenómeno en la vida y misión eclesial en nuestros días. Esta perspectiva permite integrar la historia, la tradición y el compromiso actual en una misma línea de reflexión, centrando la atención en la cadena viva de fe y ministerio que sostiene la identidad de la Iglesia desde los apóstoles hasta hoy.



Definición y fundamento teológico

La sucesión apostólica implica la transmisión de la autoridad de los apóstoles a sus sucesores, los obispos, por el sacramento del orden. Es vista como garantía de fidelidad doctrinal, comunión eclesial y continuidad histórica con el ministerio iniciado por Cristo. 
 “La sucesión apostólica es la trasmisión, mediante el sacramento del Orden, de la misión y el poder de los apóstoles a sus sucesores, los obispos. Gracias a esta transmisión, la Iglesia permanece en comunión de fe y de vida con su origen, mientras continúa a lo largo de los siglos su apostolado para la difusión del Reino de Cristo en la tierra.” (1) Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica.  (176)
En pocas palabras, la sucesión apostólica se refiere a la creencia de que los obispos actuales de la Iglesia Católica son sucesores directos de los apóstoles.


Significado de apóstol en el Antiguo Testamento

El nombre de apóstol nos remite al mundo de habla semítica, y está en estrecha relación con el verbo hebreo "salah" (enviar). Pero "salah" no significa solo enviar en el sentido de despachar, sino que tiene un significado preciso: "enviar con autoridad". En el judaísmo postexílico existía una verdadera institución jurídica, que hacía posible en esencia ejecutar actos jurídicos en virtud de tal autorización o poder (por ej., la celebración de un matrimonio). 

El concepto de representación que subyace en la misión apostólica halla sus raíces en una tradición jurídica y religiosa muy antigua. Quien era investido de poder o autorización se convertía, en sentido jurídico y personal, en el representante mismo de quien lo enviaba. Este principio quedó consagrado en la tradición rabínica mediante el adagio. “el enviado de un hombre es como el mismo hombre”  (cf Ber 5,5;  cf. Jn 13,16). Tal afirmación no constituye una simple expresión figurativa, sino la formulación de un régimen jurídico-semítico de gran antigüedad, según el cual el enviado participaba de la autoridad y dignidad del mandante. 

En este marco adquiere plena significación la institución de la Saliah (enviado), cuyo trasfondo ilumina la praxis veterotestamentaria relativa al mensajero y al embajador. El enviado de un rey, por ejemplo, se entendía como representante legal y personal del soberano distante, de modo que su palabra y sus gestos no tenían un valor meramente individual, sino que manifestaban la autoridad de la instancia de la que provenía. Así se explica el gesto narrado en 1 Sam 25,40, donde Abigail honra a los mensajeros de David, reconociendo en ellos, de manera representativa, la dignidad del propio rey. No obstante, esta concepción no elimina la sujeción ontológica del enviado: el embajador, a pesar de la relevancia de su misión, seguía siendo siervo de su señor (1 Sam 25,41).

A partir de este trasfondo, puede afirmarse que la misión apostólica, en su estado veterotestamentario, revestía el carácter de una actividad personal en la que el apóstol no actuaba en nombre propio, sino como extensión viva y efectiva de la autoridad de quien lo había enviado. De ahí que su función no deba entenderse como un mero encargo ocasional, sino como la actualización de la representación misma del remitente en la persona y obrar del enviado.

 

Significado de apóstol en el Nuevo Testamento

En el Evangelio de Lucas se nos dice que es Jesús mismo quien llamó "apóstoles" a los Doce ( 6, 12 ss ); no obstante en otros textos neotestamentarios y especialmente en ( Rom 16, 7; Cor 9, 5 ss; Gal 1, 19, ) se les llama a éstos distintos de los doce apóstoles. Apoyándonos en la epístola a los Romanos de Pablo, éste define al apóstol como: “ministro de Jesucristo entre los gentiles, encargado de un ministerio sagrado en el evangelio, para procurar que la oblación de los gentiles sea aceptada, santificada por el Espíritu"  (Rom 15,16)
El apóstol, es en primer lugar el "enviado de Dios" para la "santificación" de las naciones y transformación del mundo en una oblación grata a Dios.  “Enviado de Jesucristo” quien le ha encargado directamente la misión de predicar el evangelio, enseñando todo lo que el Señor les ha enseñado y bautizando a todas las gentes en su nombre (Mt 28, 19-20). Pero no solo el apóstol es el encargado de predicar la palabra de Dios, sino que cobra especial significado la función de "ser testigo del señor resucitado"; es decir, aquel a quien el Señor muerto y resucitado se le ha manifestado como Señor que vive ( 2 Cor 5,20; 13,3) Por  (1 Cor 15,5) consta para Pablo que Jesús se apareció a Pedro y a los Doce. Esta aparición de Jesús confirma a Pedro y Pablo y a los Doce a testimoniar de su resurrección (Act 4,33) Por tanto, Cristo confirma como apóstoles a aquellos que han sido testigos de su resurrección y les da un poder en orden a su ministerio. 

Sobre el número doce, formado por el colegio apostólico, se fundamenta en las palabras de Pablo (Rom 16, 7ss), donde parece ser que tiene relación con Israel, el pueblo de las Doce Tribus y lo más probable es que se refiera al nuevo pueblo de Israel, fruto de la predicación cristiana y su consumación en Reino de Dios:

"En verdad os digo que vosotros que me habéis seguido en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente sobre el trono de su gloria, os sentareis también vosotros sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel" (Mat 19,28).

El origen de esta elección de los Doce es bastante oscuro y cabe la posibilidad de entenderlo "con miras al verdadero Reino de Dios, ellos anuncian y representan ese reino por venir que está ya anunciado. de este modo representan la plenitud del viejo y del nuevo Pueblo de Dios"  ( H. Küng, La Iglesia, Herder, Barcelona 1969, págs. 416-417 )

Una vez estudiado el significado de apóstol en el Nuevo Testamento y la colegialidad apostólica cabe preguntarse: ¿el título de apóstol lleva implícito el poder de gobernar a la comunidad con autoridad? Vimos anteriormente el carácter de "misión" que acompaña al apóstol, igualmente el ser "testigo" del Jesús resucitado. Para resolver este problema analizamos algunos textos del Nuevo Testamento que nos puedan dar una fundamentación del carácter de autoridad que lleva consigo el ser apóstol.

Primeramente en  Mat 16,1ss,  vemos como Cristo delega su poder como primado a Pedro ¿también a los Doce como Colegio Apostólico? Aunque este texto es muy discutido en su historicidad, se sabe con certeza que es histórico y que estas promesas eternas no solo valen para la persona de Pedro, sino también para sus sucesores; si bien esta consecuencia no está explícitamente indicada en el texto, es sin embargo legítima, si se atiende a la intención manifiesta que tiene Jesús (ipsissima verba Iesu) de proveer el futuro de su Iglesia con una institución que no puede desaparecer con la muerte de Pedro. 

Veamos lo que dice Hans Küng acerca de su historicidad: "Las palabras no fueron de Cristo, sino creación de la comunidad cristiana -según manifiesta R. Bultmann- aunque primeramente esto no parece psicológicamente posible. Además el texto no puede eliminarse tan fácilmente del Evangelio de Mateo. Es como el puente por el que el evangelista une a Cristo con la Iglesia" ( Hans Küng,  La Iglesia O. c. )  Se profundiza en la idea central en la teología de Rudolf Bultmann quien sostenía que el mensaje y la teología cristiana no debían fundamentarse en la búsqueda del Jesús histórico, sino en el “Cristo de la fe” que la comunidad primitiva creó y proclamó a través  de su interpretación y vivencia del Evangelio.  Dificultad para conocer el Jesús histórico. La Historia fáctica sólo nos llega por la tradición y se nos hace comprensible por la interpretación. En Mateo 18,ss, encontramos muchos conceptos importantes sobre la comunidad eclesial, especialmente en el v. 18 en el que Cristo concede autoridad a los Doce para que ejerciten su ministerio. Cfr. Ernst Kasemann, El Jesús histórico y el Cristo de la fe, Gottingen, 1964, I (187-214). "Según la concepción de Mateo en la Iglesia se da un pleno poder otorgado por Dios que afecta a la salvación y que, según la concepción del evangelista, está conferido a personas determinadas sin que ellas las obtenga de la comunidad" (Schnackenburg, La Iglesia en el Nuevo Testamento , págs. 93-94)"

La iniciativa salvífica procede de Dios. Es Dios mismo quien delega su autoridad al Colegio Apostólico, en orden al ministerio que desempeña a la comunidad del Pueblo de Dios. Autoridad pues recibida del mismo Dios en orden a la salvación y que tiene en Él mismo. En Mat 18,18;, queda probado que Jesús se dirige a los Doce, ya que la forma plural que usa el texto no tiene otro sentido que éste. Pero no solo -según Schnackenburg-  esta autoridad ha sido concedida a los Doce, sino también a los pastores de la Iglesia continuadores en la obra apostólica. (Luc 15,3-7; Mat 18,12-14;). También en (Jn 20, 21-23  encontramos el aspecto "misionero-enviado" de los apóstoles, a los cuales se les confiere poder para perdonar o retener los pecados. La misma misión y poder que Cristo ha recibido del Padre, es la conferida a los apóstoles. "El apóstol es el plenipotenciario de Cristo. No es por ende solamente testigo del Señor crucificado y resucitado (esto lo eran los más de quinientos hermanos de 1 Cor 15,6 ) sino que es también enviado y dotado de plenos poderes por este Señor mismo. Eso sí, no tienen de por sí, como Jesús mismo los poderes; en el nombre de Cristo lo ha recibido y solo en su nombre los puede ejercer." (Hans Küng, La Iglesia. O.c.)

Por la predicación del Evangelio el apóstol despierta la fe y reúne la comunidad de los creyentes. Así pues, por razón de su mensaje, recibido de Cristo, tiene poder para fundar y gobernar Iglesias. Su ministerio lo ejercita  por medio de la exhortación y sobre todo por la palabra. Es la base  donde la nueva comunidad de creyentes se apoya. En su oficio principal era el de presidir la asamblea eucarística, reuniones en las que se discutían problemas de la reciente Iglesia; cartas de orientación, y sobre todo por medio de la oración y los sacramentos unir a la comunidad con Dios. En el nacimiento de la nueva Iglesia, el día de Pentecostés, Pedro y los demás discípulos obran señales y prodigios ( Hch, 2, 41-7 ) en nombre del Señor resucitado. En ( Hch 15, 1-35 ) son los apóstoles en Pedro quienes presiden el primer concilio de la Iglesia en el cual se manifiesta claramente la autoridad de Pedro sobre el problema de la circuncisión. De este modo, como enviados y testigos del Señor muerto y resucitado, como predicadores maestros y fundadores y cabeza de la Iglesia, los apóstoles son los primeros en la Iglesia. "Sin el testimonio y el ministerio de estos primeros testigos públicos, autorizados por Cristo mismo, sin el testimonio de Pedro y de los Doce, también de Santiago y de los otros apóstoles hasta el postrero Pablo, la Iglesia no hubiera podido subsistir. La Iglesia estriba en el testimonio y ministerio apostólico, que son anteriores a ella misma. Los apóstoles son comienzo y piedra fundamental de la iglesia, cuyo cimiento, piedra y cimera es Cristo mismo. En este sentido, pues, la Iglesia está construida sobre el fundamento de los apóstoles ( y de los profetas ), pero la piedra angular es el mismo Cristo Jesús."  ( Eph 2, 20; Mat 16,18;) Hans Küng, La Iglesia. O.c. )


La sucesión apostólica en la perspectiva de la apostolicidad

Abordamos actualmente el problema de la sucesión apostólica en la perspectiva de la apostolicidad. No hay duda que los obispos son los sucesores de los Apóstoles, así lo afirma la Tradición y el Magisterio extraordinario, aunque han de hacerse algunas precisiones.

Los obispos son los sucesores de los apóstoles como maestros y pastores; su tarea principal es la de regir y apacentar las iglesias por ellos fundadas. No poseen el carisma de revelación de constituir una tradición normativa, sino que están sometidos a la tradición. La sucesión, en la autoridad del ministerio, es una sucesión del colegio a colegio, de grupo estable y estructural a grupo constituido; por eso cada obispo es, en el orden del ministerio pastoral, sucesor de los apóstoles. Hay igualmente una gran diferencia entre apostolado y episcopado: el apostolado pone a Jesucristo como fundamento; su elección y consagración provienen del mismo Señor. Los obispos son elegidos y consagrados por los apóstoles junto con la cooperación de la comunidad y la gracia del Espíritu.

Es difícil probar tanto históricamente como por la Escritura la sucesión apostólica. Sería constitucionalizar y pedir a los textos de la Escritura algo que no se planteaba en ellos. No obstante creemos que la tradición aquí supera a la Escritura y que se ha operado una transmisión total de la realidad de los ministerios que estructuran la Iglesia, más allá de lo que los textos puedan indicarnos sobre el tema. Por los textos de Mt 18 ss y Act 1,8, se descubre la conciencia que la Iglesia tenía de ser continuadora, en el espacio y en el tiempo, del mandato de Jesús a los Doce. Así Pablo comienza por establecer presbíteros en las comunidades que fundó.

Hay un momento decisivo en la Iglesia Primitiva que marca un cambio de rumbo; es el momento en el que los apóstoles consideran próxima su desaparición y otros han de sustituirlos. Su tarea será la de dirigir a las comunidades, conservar el depósito y asegurar la continuación de la obra apostólica. Estos serán los obispos, que Pablo nos habla en las epístolas de Timoteo y Tito, y a los cuales constituyen como tales mediante la imposición de las manos (1ª Tim 5,22). 

Ya en la época de Ireneo, Tertuliano, e Hipólito, la sucesión era cosa adquirida. Entonces surge la pregunta: ¿Es esta homogénea con los testimonios bíblicos? ¿Hemos establecido en concreto la sucesión apostólica o simplemente la sucesión de un ministerio instituido por los apóstoles? Por Clemente conocemos que existe la unidad de misión y de función, en Tito y Timoteo, los hombres probados de que habla Clemente, "hacen lo que habían hecho los apóstoles". Esto significa unidad de misión, de mandato y de función en el orden pastoral, estas comportan una autoridad entendida aquí como servicio y comunicada por Dios de forma actual ("acontecimiento") y horizontal ("institución").

Para los Padres de los siglos II y III la autoridad ejercida por los obispos en su ministerio es la que fue dada a los apóstoles y que el Espíritu comunicado en su orientación es el mismo del que fue investido Cristo. Así se mantendrá a través de la Edad Media que el episcopado tiene su fuente en Pedro, lo cual atestigua su unidad indivisa al mismo tiempo que su apostolicidad. 



Los componentes de la sucesión apostólica: Apostolicidad de Ministerio y de doctrina. La Tradición según la sucesión

La sucesión apostólica no es el simple hecho de la no interrupción en la ocupación de una sede, ni tampoco es un simple hecho de validez sacramental donde se da una energía transmisora que tendría lugar sin necesidad de otras exigencias más personales. Esto es falso. No es un simple hecho de consagración. La sucesión apostólica es sucesión en la tarea y consiste formalmente en la identidad de la función; su primera condición es la identidad de la fe. Igualmente supone la carga de una comunidad que exige comunión con ella y con toda la Iglesia.

La sucesión apostólica se opera por la consagración y la imposición de las manos. Supone la consagración en orden a realizar el verdadero culto sacramental. Sin embargo, la sucesión apostólica está constituida, como apostolicidad formal, por la conservación de la doctrina transmitida desde los apóstoles. Es esencialmente unidad, unidad de misión e identidad de doctrina, que tiene su concreción en la identidad de fe con la Iglesia. La misión de enseñar del obispo constituye y comporta la función de autoridad, pero esta no es por sí misma su propio criterio, sino que está condicionada por su fidelidad a la tradición de los apóstoles. El criterio de la ortodoxia del obispo será la unión comunión con Roma y las demás Iglesias en la fe, en las costumbres, y en los sacramentos. 

Igualmente podemos decir que es toda la Iglesia, el Pueblo de Dios, la que sucede a los apóstoles. Así lo manifiesta la Lumen Gentium: El Espíritu Santo  “es para la Iglesia entera, para todos y para cada uno de los creyentes el principio de su reunión y de su unidad en la doctrina de los apóstoles, en la comunión fraterna, en la fracción del pan y las oraciones"  (L.G. 13)

Así la sucesiones apostólica va ligada a la continuación de la Iglesia hasta el final de los tiempos: “Esta divina misión confiada por Cristo a los apóstoles ha de durar hasta el fin de los siglos, puesto que el Evangelio que ellos deben transmitir es en todo tiempo el principio de vida para la Iglesia. Por lo cual los apóstoles en esta sociedad jerárquicamente organizada tuvieron cuidado de establecer sucesores” (LG 20). De aquí no es difícil deducir los dos elementos de la sucesión apostólica: en primer lugar el Evangelio, y luego los evangelizadores que tienen el cargo de transmitirlo.

La apostolicidad de toda la Iglesia se realiza en la permanencia en la fe de los apóstoles. No se puede admitir -dice H. Küng- una sucesión de las funciones jerárquicas, solamente, sino también una sucesión en los servicios y ministerios. Especialmente reivindica en particular el lugar de los carismas y la sucesión en las funciones de profeta y de doctor. Ha de haber conformidad entre fe y servicio. No conviene reducir a los apóstoles a la función de testigos únicos, olvidando el aspecto de poderes, ni reducir la presencia del testimonio apostólico actual a los escritos del N T, olvidando la tradición real.

Apostolicidad de doctrina y apostolicidad de ministerio deben ser mantenidas juntas en la teología de la apostolicidad. En los siglos XIV y XV se había creado una disociación entre lo ontológico y lo jurídico. Se había desarrollado, por una parte un magisterio de tipo escolar y doctoral, y por  otra, una autonomía de lo jurídico, atribuyendo un carácter absoluto al ejercicio  de las estructuras de autoridad. Hoy día se redescubre la interioridad de la fe en el sacramento. Igualmente, habría que hacerlo con la consagración sacerdotal y episcopal, se descubriría la relación entre misión y consagración, entre predicación y actividad cultual.


La Iglesia Primitiva: Su contexto histórico-filosófico

El cristianismo, es un fenómeno histórico-cultural que surge a finales del mundo antiguo. Como hecho cultural, se manifiesta en un modo filosófico de pensar sobre el mundo y el hombre. Desde un punto de vista  histórico-cultural, la religión cristiana es la síntesis de dos grandes fenómenos: la región judía y la cultura helenística del Imperio Romano. 
Para el cristianismo no fue nada fácil convivir con la filosofía helenística. A mediados del siglo I, en torno a los años 60 y 70 d.C. En este período, la Iglesia primitiva tomó conciencia de la sucesión apostólica en las comunidades fundadas por Pablo. Sus doctrinas religiosas chocaron con el modo de pensar pagano en varios aspectos paradigmáticos:  la Historia, el monoteísmo, la epistemología, la antropología, la ética.

Las Cartas de S. Pablo incluye las bases conceptuales de la nueva religión, que debían servir en los siglos siguientes, como puntos constantes de referencia de las disputas teológicas y de las interpretaciones filosóficas. Estas bases o principios conceptuales pueden resumirse de la siguiente manera:


-  Dios es cognoscible a través de sus obras (Rom 1, 18-25)

-  La doctrina del pecado original y de la redención mediante la fe en Cristo (Rom, 5,12)

-  El concepto de gracia como acción salvadora de Dios  por medio de la fe (Rom 5,15,16)

-  La identificación del reino de Dios con la vida y el espíritu de la comunidad de los fieles la Iglesia          (Rom 12,5 ss)   (Abbagnano, Hª de la Fª , pág.227-228)

La filosofía griega y la filosofía cristiana están profundamente ligadas a sus contextos religiosos y culturales, pero también muestran diferencias esenciales en relación con la religión. La filosofía griega nace en un contexto donde la religión y la mitología son parte integral del discurso explicativo del mundo, aunque con el surgimiento del pensamiento filosófico se produce un proceso de ilustración racional que racionaliza y depura esas creencias mítico-religiosas sin eliminarlas del todo. 

Por su parte la filosofía cristiana se sustenta en una historia y fe revelada en la persona del Dios encarnado, marcando una relación entre Dios y la historia que contrasta con la conexión entre Dios y el cosmos propia de la filosofía griega tradicional. La Hª recobra a un Dios providente que se ocupa y preocupa directamente de los asuntos humanos. Más que eso, Dios  ha entrado en ella mediante la Encarnación, situando este hecho trascendental como el acontecimiento más importante de la  cosmovisión cristiana (Kénosis). Lo natural y lo sobrenatural se encuentran, pero no se confunden (panteísmo) Sin separación ni confusión, Dios y el hombre, creador y criatura se relacionan  de una forma distinta de cualquier religión. El núcleo de la religión no es un mensaje. No es un libro como en el Islam o el estricto cumplimiento de la ley del judaísmo, ni siquiera una forma de vida como en el budismo. Es la encarnación de una Persona, la Segunda de la Santísima Trinidad, en el vientre de una mujer (María) y en el seno de una familia (José). Muy lejos de la concepción histórica del pensamiento griego que la consideraba circular y cerrado, sujeta al determinismo lógico de la razón natural. 

Este contexto histórico cultural dominado por el pensamiento helenístico, nunca aceptó, es más, se enfrentó a las verdades reveladas del cristianismo por considerarlas ridículas y absurdas. Entre ellas, la confesión de un Dios sufriente, la predilección de Dios por el pueblo judío, la fecha elegida y no otra, etc. Todo ello chocaba con la concepción de un Dios majestuoso, omnipotente, omnisciente, propio de una teodicea surgida de la razón natural.

Este proceso continúa en la Iglesia como depositaria del depósito de la revelación y la fe con  los apóstoles y sus sucesores los varones apostólicos.


Las consecuencias de la sucesión apostólica aplicadas al caso de los “Siete Varones Apostólicos”

Las principales consecuencias que se pueden extraer de la falta de demostración histórica clara o de la novedad en la historicidad sobre los varones apostólicos respecto a la sucesión apostólica son las siguientes:

La verdadera sucesión apostólica implica una continuidad histórica verificable  en el ministerio y en la transmisión de la fe apostólica. (cfr. LG 20) Cuando faltan fuentes documentales  o evidencias sobre los supuestos sucesores -como ocurre  con los siete varones apostólicos- no puede afirmarse con certeza histórica su vinculación directa al apostolado original por más que la tradición lo repita.

La  tradición eclesial puede mantener el recuerdo y la veneración de ciertos varones “apostólicos” como primeros evangelizadores, pero esto responde más a una lectura espiritual y simbólica concreta de los orígenes que a una garantía histórica concreta de sucesión histórica formal. No existe autoridad apostólica “de hecho” sin identidad de fe, comunión eclesial y fundamento en la transmisión histórica, lo que  en estos casos no puede demostrarse con rigor documental.

Si no hay testimonio claro de la doctrina transmitida, ni pruebas de comunión efectiva con la Iglesia y los sucesores apostólicos reconocidos, no puede hablarse de una sucesión apostólica en sentido estricto según la teología católica; sólo puede afirmarse una transmisión espiritual o pastoral local. Las figuras atribuidas como “varones apostólicos” pueden conservarse como símbolos de la evangelización y como memoria venerable de los orígenes cristianos de una región. Sin embargo, es indispensable distinguir entre la veneración espiritual, que no puede ser negada, y la continuidad apostólica formalmente reconocida por la Iglesia universal, que exige datos históricos, doctrina transmitida y comunión con la Iglesia.

Al exponer el caso de los siete varones apostólicos, debe aclararse que la sucesión apostólica no se basa solamente en la tradición oral o la veneración local, sino en datos históricos verificables, transmisión fiel de la doctrina y comunión efectiva con la Iglesia. En ausencia de fuentes históricas y documentación acerca de su ministerio y fe, la Iglesia reconoce su memoria como manifestación piadosa de los orígenes, pero no como prueba de sucesión apostólica estricta. Esta distinción es clave para una exposición académica rigurosa y para la comprensión teológica del concepto de sucesión apostólica desde la perspectiva católica. 

Para terminar, me gustaría que nos quedáramos con esta imagen: la sucesión apostólica como una cadena viva, una corriente ininterrumpida de gracia, de memoria y de comunión que nos enlaza, con los Apóstoles y con Cristo mismo. Porque aunque la historia, a veces, nos oculte documentos o nos deje vacíos difíciles de llenar, hay algo que nunca ha faltado: la fe ardiente del Pueblo de Dios y la fidelidad humilde y perseverante de la Iglesia. Hoy, como ayer, el Espíritu sigue actuando, susurrando llamados, levantando nuevos testigos y manteniendo encendida la llama que comenzó en el corazón de los Apóstoles.

Esa cadena no termina en ellos ni se detiene en nosotros: continúa cada vez que alguien transmite la fe con alegría, con ternura y con amor. En esta memoria recordamos  a los Siete Varones Apostólicos -en especial a San Segundo- que trajeron la fe a nuestra tierra. Ellos fueron un ejemplo de apostolicidad, de palabra encendida y testimonio valiente de la Resurrección. Pero sobre todo, son testigos de esperanza: esperanza  no solo para nosotros, sino para toda la Iglesia, para nuestra comunidad creyente. 

Será por nuestra generosidad, por nuestro ejemplo y compromiso, cómo podemos imitar a san Segundo y hacer que nuestra Iglesia de Abla, sea una Iglesia viva, luminosa, ardiente de fe y de amor. Ahora nos toca a nosotros hacer exactamente lo mismo que hicieron ellos: custodiar esta fe, vivirla con coherencia, anunciar con alegría, transmitirla con amor, para que la cadena viva  de la sucesión apostólica siga extendiéndose hacia las generaciones que vendrán después de nosotros.



BIBLIOGRAFÍA

Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica. Nº 176

J. RATZINGER, Jesús de Nazaret, La Esfera de los Libros, 2007 pág. (346-347)

Ernst KÄSEMANN, El Jesús histórico y el Cristo de la fe, Gottingen 1964,  I (187-214)

Yves CONGAR, Santa Iglesia, Estela, Barcelona 1965

Yves CONGAR, El episcopado y la Iglesia universal, Estela, Barcelona, 1966

H. de LUBAC, Meditación sobre la Iglesia, E.D.B. ,  Bilbao 1966

Hans KÜNG, La Iglesia , Herder, Barcelona 1969

Hans KÜNG, Estructura de la Iglesia, Estela, Barcelona, 1966 

J. HAMER, La Iglesia es una comunión, Estela, Barcelona, 1965

A. NAVARRO, La iglesia sacramento de Cristo sacerdote, Sígueme, Salamanca, 65

Yves CONGAR, Ensayo sobre el misterio de la Iglesia, Estela, Barcelona 1964

J. RIUDOR, Iglesia de Dios, Iglesia de los hombres,  Vol. I,  E.A.P.  

J.L. LEUBA, Institución y acontecimiento, Sígueme, Salamanca  1969     

Nicolás ABBAGNANO, Historia de la Filosofía, Cristianismo y Filosofía  Nº 128; pág. 225, Tomo 1. Montaner y Simón, l Barna 1973

Ferrater Mora, Diccionario de Filosofía . 4 Tomos.  Ariel, 2ª impresión; Barna 2001




miércoles, 24 de diciembre de 2025

NAVIDAD





Para todos vosotros que seguís con estoica resignación mi blog; para quienes coincidís conmigo en algo y también para quienes discrepáis; para aquellos que casi nunca están de acuerdo con mis opiniones pero que, con sus sabias rectificaciones, me enriquecen y me ayudan a ser más tolerante, más dialogante y más ecléctico. Para todo vosotros, hoy es un día para desear los mejores deseos: a los amigos y también a quienes no lo son tanto.
Hoy es un día de felicidad y de paz para todos. Es el día de compartir los dones y carismas que, como símbolos, descubrimos en el portal de Belén. Los que creemos en el misterio sabemos que mal interpretaríamos el mensaje navideño si nos olvidáramos de los más necesitados: aquellos a quienes les falta casi todo, cuyo colmo de la infelicidad es temer algo cuando ya nada se espera, como escribió Séneca.
La guerra, el hambre, la pobreza, la miseria, la soledad y la enfermedad, no son palabras abstractas ni lejanas del telediario. Son realidades encarnadas en personas muy próximas, que las sufren a causa de la estupidez y la avaricia humana. No están lejos: atraviesan nuestras calles, nuestras fronteras y, a veces, nuestras propias casas.
En este contexto, la Navidad corre el riesgo de quedar reducida a un paréntesis de consumo y evasión. No nos engañemos: la felicidad no estará en la mesa exuberante ni en las viandas sabrosas que degustaremos esta noche, tampoco en los caldos y espumosos que beberemos ni en los regalos que recibiremos. Lo sabemos bien: es difícil encontrar la felicidad dentro de uno mismo, pero es imposible encontrarla en otro lugar, como recordó Shopenhauer.
Recuerdo las miradas inquisidoras de mis alumnos cuando les hablaba de Sócrates, el filósofo ateniense que gustaba de pasear por el ágora, rodeado de comerciantes que le ofrecían sus productos. Ante aquella avalancha de mercancías, Sócrates respondía: "solo estoy observando cuántas cosas existen que yo no necesito para ser feliz". Esa sobriedad socrática cuestiona la lógica que identifica bienestar con acumulación.
De eso se trata también en Navidad: de recuperar una sobriedad interior que nos permita distinguir entre lo necesario y lo superfluo, entre el brillo momentáneo y la luz que permanece. No es fácil encontrar la felicidad en nosotros, pero es imposible encontrarla en otro lugar, como decía Agnes Repplier. Y quizá el portal de Belén, con su desnudez y fragilidad, sigue recordándonos exactamente eso. Después de mi dilatada experiencia en la vida, he llegado a la conclusión que lo más importante es querer y que te quieran.
Repliego, pues, lo dicho: mi mejor deseo para todos vosotros, con la esperanza de que mañana el mundo sea más noble, más justo, más pacífico y más altruista de lo que es hoy. Feliz Navidad a todos. 

                                                           
                                                     Antonio González Padilla

                                           

martes, 23 de diciembre de 2025

¡ Feliz Navidad !




En esta Navidad, que el amor se haga carne en cada gesto sencillo, que la paz renazca en los corazones que saben perdonar, y que la generosidad nos impulse a mirar a  quienes más necesitan con los mismos ojos de ternura con que Dios miró al mundo.

Recordemos a los silenciosos testigos del pesebre: el buey y la mula, criaturas estériles y sin utilidad aparente, que, sin embargo, ofrecieron su pobre aliento para calentar el Niño. 
En ellos resplandece el misterio de la Navidad: que incluso lo que el mundo considera estéril o inservible, puede volverse hogar para el Amor que todo lo transforma.

Que esta Navidad nos encuentre abiertos, humildes y atentos, para reconocer lo divino que habita en lo pequeño. 
Y que, al compartir lo que somos y tenemos, descubramos que el mayor regalo es amar.

                                          ¡FELIZ NAVIDAD!


domingo, 21 de diciembre de 2025

Apareció LA INOCENCIA





Ayer en el CARRICHETE
llegó Papá Noel puntual,
y un brillo muy especial.

Entre las nubes  se asoma,
sobre las calles del pueblo,
repartiendo besos, abrazos,
y un pedacito de cielo.

Busca a los niños que tienen
la mirada transparente,
donde los sueños se esconden
en su corazón latente.

Ellos no esperan juguetes
que el tiempo pueda quitar;
esperan algo más hondo
que no se deteriorará.  

Es la mirada del niño
que quiere ir más allá, 
la que despierta al mundo
con deseos de conquistar.

Es el sueño de una vida
que empieza a caminar, 
el futuro que ya late
en quien se atreve a soñar.

El viejo Papá Noel sintió
ayer, en el Carrichete,
que en su pecho todavía
vive el niño y su juguete.

Bajo sus rostro cansado
la nostalgia floreció:
dos silenciosas lágrimas
su barba blanca mojó.




NB. FEliz Navidad a todos los que hicieron posible este maravilloso evento. Gracias por haberme invitado a participar en la alegría de vuestros niños. Mil gracias.



miércoles, 17 de diciembre de 2025

Filosofía para la Vida: Desde Kant a Hegel

 



La tarde del 16 de diciembre, a las cinco en punto, el centro Cultural de Abla se llenó de un calor humano que desafiaba la borrasca afuera. Habían pasado quince días desde la ultima conferencia de la Universidad Abierta del Río Nacimiento, y parecía ayer; hoy le tocaba a la filosofía manifestarse, como un saber que abarca la totalidad de lo real, pero que con el paso del tiempo ha quedado relegada a segundo plano por la irrupción de otros saberes humanísticos y científico-técnicos.
Allí estaban unas veinticinco personas -nuestra gente del valle- ávidas por saber, pese a la insistente lluvia que regaba los campos y nevaba la sierra, como un maná tantas veces esperado que nutre la tierra y promete frutos generosos. Dispuestos a empaparse de conocimiento para desterrar la ignorancia y hallar libertad en la razón, como la tierra que les vió nacer: ávida, humilde, fecunda.
En este ambiente íntimo y expectante nada mejor que encontrarse con G.W. F. Hegel, ese genio enciclopédico cuyo torrente prosístico desbordaba lo racional y lo real -con las diez mejores frases de la lengua alemana- a la vez que cincuenta mil más insufribles por su densidad y complejidad, pero luminosas por la comprensión de su sistema: el más complejo y completo de la Hª de la Fª. Allí caben Historia, Derecho, Moral, Estado, Estética...Todo, porque Hegel iba al fondo de la vida tal como es: "Las cosas son proceso" -nos dice- su verdad está en el Todo, y el Todo es resultado. Nada es "a priori", su definición vive en su historia, en movimiento perpetuo. La verdad nace de la confrontación, la controversia germinada en cada instante: esa es la dialéctica. La filosofía de Hegel aprovecha esta manera de pensar para mostrar que la realidad no es algo quieto, sino un "proceso"  en movimiento donde las cosas aparecen, cambian, y a veces desaparecen, dando lugar a algo nuevo: "Todo lo racional es real, y todo lo real es racional", nos recordó con voz firme.
La conferencia, titulada: Desde Kant a Hegel, impartida por mi persona, arrancó con una anécdota viva. Un estudiante aborda a Hegel en las calles de Berlín: Profesor, ¿por qué los hombres se enfrentan entre sí, mediante guerras, males, contradicciones, y disputas? ¿Por qué el mundo no es mejor y vive en paz? -pregunta el joven-  Hegel le responde de forma pausada: "la controversia, la disensión, la oposición ..., es parte de nuestra naturaleza y nuestra forma de pensar,  a la vez que la de  avanzar. La verdad surge a través de ella. Sin contradicción, no hay conocimiento; la construcción del lenguaje, la ciencia, todo se mueve así". El auditorio contuvo el el aliento; era el corazón del mensaje.   
Para desarrollarlo, Hegel nos presenta las tres figuras de la conciencia. Primero, el ser y la nada, en la Ciencia de la Lógica: lo más puro se disuelve en su contrario, generando devenir. Segundo la Certeza sensible, en la Fenomenología del Espíritu, donde la epistemología revela los límites del saber inmediato. Tercero, el amo y el esclavo, también en la Fenomenología, en donde se manifiesta la lucha por el reconocimiento  que forja la libertad. Cada figura, un latido dialéctico, cada una, un paso del espíritu hacia sí mismo. La borrasca afuera pasaba sin hacer ruido, mientras la nieve en la sierra parecía susurrar: en la tormenta nace la claridad.
Al final, aplausos cálidos, preguntas encendidas, y esa sensación de haber tocado lo eterno en lo cotidiano. Hegel no era ya un nombre remoto, sino un compañero para entender nuestro valle en lluvia, nuestras vidas en proceso. La filosofía volvía a ser madre, nutriendo almas sedientas.
La tarde no podía terminar solo con ideas: también había que celebrar la vida compartida. Tras la conferencia, cerramos el encuentro con café, chocolate, pastas, y bizcochos, preparados con esmero por la gente de nuestra Universidad; como un pequeño preámbulo de las fiestas navideñas que se acercan. Ese momento de convivencia, de conversación cercana alrededor de la mesa, fue el colofón perfecto: la filosofía se quedó resonando en la mente, mientras el calor humano y los dulces ponían el broche de oro que, en estas fechas, simplemente no podían faltar.


                                           
                                                    Antonio González Padilla                                                                                                    Catedrático de filosofía y
                                                    Secretario del Crecimiento Humano   




jueves, 11 de diciembre de 2025

Entrena tu mente divirtiéndote




La Universidad de Mayores del valle del Río Nacimiento, sigue su curso, como el mismo río que riega sus campos y le da nombre al valle. El día 2 de diciembre, con una numerosa concurrencia venida de todos nuestros pueblos, contamos con la valiosa aportación de la doctora Noelia Navarro Gómez, profesora de la Universidad de Almería y doctora en psicología y educación.   
Iniciamos la sesión en Gérgal, a las cinco de la tarde, cuyo título fue: "Entrena tu mente divirtiéndote" algo fundamental para vivir una vida sana y saludable.  Con la amenidad y sapiencia que le caracteriza, la doctora, comenzó la puesta en escena sobre este tema, explorando las estructuras del encéfalo y los cambios cerebrales por envejecimiento.  
La charla abordó estrategias para potenciar atención, memoria, lenguaje, lectura, actividad física y hábitos; como una alimentación rica en omega 3 frutas y verduras inspirados en las "zonas azules". Se enfatizó la neuroplasticidad, la reserva cognitiva y pilares como ejercicio mental, bienestar emocional y sueño reparador.    
A continuación pasamos a establecer algunos ejercicios prácticos para reforzar la memoria, como recordar una serie de personajes famosos de todas las profesiones artes y oficios, proyectadas al inicio de la sesión. Fue un éxito total y completo: se recordaron todos los personajes. También se realizaron diversas actividades relacionadas con el recuerdo a través de palabras, métodos y juegos. Estas dinámicas hicieron la actividad muy amena y provocaron que el tiempo se pasara volando.                                                     
Los beneficios finales fueron concluyentes. El taller promovió actividades lúdicas grupales para liberar dopamina y fortalecer conexiones neuronales, recordando, "que el cerebro es como un músculo": si se entrena, mejora. Esta iniciativa fomenta independencia y alegría en la vejez con la idea de George Bernard Show: "No dejamos de jugar porque envejecemos, envejecemos porque dejamos de jugar."


                                                          Antonio González Padilla



lunes, 8 de diciembre de 2025

El amo y el esclavo: la lucha de la conciencia por ser libre





En su Fenomenología del Espíritu, Hegel no dice literalmente que "si tienes más miedo a perder la vida que a perder la libertad serás esclavo para siempre", pero esa frase recoge de forma bastante fiel el núcleo de su dialéctica del amo y el esclavo: quien se aferra a la mera supervivencia acaba sometido a quien arriesga la vida con tal de afirmarse como libre.
Hegel describe el origen del amo y el esclavo como un combate a vida o muerte entre dos autoconciencias, cada una buscando que la otra la reconozca como superior. En ese combate, el que tiene más miedo a morir se rinde y acepta la vida como esclavo, mientras que el que está dispuesto a arriesgar la vida se convierte en amo.
En este sentido la "elección" entre vida y libertad está en la base de la relación de dominación: el esclavo ha preferido conservar la vida física a costa de sacrificar la libertad, y el amo ha afirmado su condición de libertad arriesgando su vida. Para Hegel, el miedo radical a la muerte es el origen histórico de muchas formas de esclavitud y opresión.
Cómo evoluciona la relación, es lo que ahora desarrollamos. Paradójicamente, el amo termina dependiendo del esclavo, porque necesita su trabajo y su reconocimiento; su identidad de "amo" existe porque hay alguien sometido. El esclavo, en cambio, a través del trabajo y de la transformación activa de la realidad, desarrolla una autoconciencia más profunda y puede llegar a superar espiritualmente al amo.
El temor extremo que experimenta el esclavo ante la muerte le deja una huella interior que le hace tomar conciencia de sí mismo y de su finitud. Unido a su experiencia de trabajo y obediencia, esto puede llevarle a cuestionar la relación de dominación y a buscar de nuevo la libertad.
¿Cómo aplicar esto a nuestras vidas? Por ejemplo, en una relación de pareja, la dinámica se parece a la de Hegel cuando uno de los dos está dispuesto a aceptar  casi cualquier cosa "con tal de que no se acabe la relación", si se cede sistemáticamente, se otorga al otro el "derecho" de definir el mundo y la verdad de la relación, y uno se coloca en la posición de esclavo, aunque no haya violencia física. 
En el trabajo sucede algo análogo: cuando se obedece siempre por miedo a perder el empleo, incluso contra la propia conciencia la prioridad absoluta es "conservar la vida social y económica" no la libertad moral. Esa prioridad alimenta estructuras de poder donde el jefe se comporta como amo y el trabajador como esclavo, aunque jurídicamente se hable de contrato y no de esclavitud
La clave no es buscar héroes suicidas, sino entender que una libertad auténtica exige estar dispuesto a asumir pérdidas reales (comodidad, seguridad, prestigio, incluso, llegado el caso extremo, la vida) antes de  renunciar a toda dignidad. Esto se traduce en la práctica en poner límites claros: en la pareja, no aceptar chantajes afectivos; en el trabajo, no colaborar con acciones injustas aunque hay riesgo para el puesto.
Hegel muestra que la verdadera libertad no es dominar al otro, sino llegar a una relación de reconocimiento recíproco entre conciencias libres donde nadie sea solo amo ni solo esclavo. En parejas y trabajos sanos, ese reconocimiento mutuo reemplaza la lógica del  miedo y la amenaza, y la relación deja de basarse en "te obedezco para no perderte" para basarse en "nos reconocemos como libres y responsables".



martes, 2 de diciembre de 2025



A San Segundo, Varón Apostólico


Apóstol de Abula, varón primero,

testigo fiel del Cristo resucitado, 

trajiste al sur hispano lo sagrado:

la fe de Dios eterno y verdadero.


Con seis hermanos fuiste mensajero

del Verbo en el espíritu elevado,

alzaste en nuestra tierra tu legado,

pastor humilde y mártir misionero.


Cambiaste el báculo por la palma,

y en el signo de la cruz halló tu alma

la gloria eterna al precio del dolor.


Hoy tu semilla en nuestra Iglesia avanza,

tu nombre humilde al cielo nos alcanza,

y en ti perdura viva, la resurrección.


                           
               Antonio González Padilla



NB. Soneto dedicado a San Segundo, co-patrón de Abla (Almería). Con motivo del Primer Encuentro Nacional de Varones Apostólicos "Fe, testimonio y compromiso", celebrado en la parroquia de La Anunciación de Abla el día 29 de Noviembre de 2025.


lunes, 24 de noviembre de 2025




Y zarpó...

En este día tu barco
con su equipaje cargado,
desplegando allá su vela,
tejida con hilos de sollozos
y de llanto.

Con un nudo en la garganta
y un pañuelo en la mano
nos enjugamos las lágrimas:
a ti te lloramos, Juanjo.

Te fuiste aquella tarde
con el viento aplacado
con una brisa suave...
bajo las ramas de un árbol;
por tí tantas veces cuidado
con el sudor de tu frente
y los surcos de tu arado.

Esa urgencia en partir 
aquella tarde otoñal,
la del membrillo dorado,
la de la vid en el lagar...
la del vino fermentado,
sin esperar,
sin volver la vista atrás...

Allá quedó tu olivar 
verde turquesa,
a la espera de ofrecer su fruto,
huérfano, afligido,
agitando sus ramas al viento
testigo silencioso de tu esfuerzo. 

También quedó tu hogar
amputado por heridas 
que nadie sabe curar.
Esa casa de tus sueños
que levantaste con tus manos,
muestra viva de ese don,
de tu constancia
sin descanso en la labor.

Quizás "Las Escalerillas"
ya no suban sus peldaños
ni nadie los baje ya.
¿Quién retomará el camino?
¿Quién cultivará la huerta
sembrará las patatas,
arrancará las malas hierbas,
recogerá las habas? 

Hoy el campo llora tu ausencia:
desconsolado está,
confuso, callado
envuelto en una niebla espesa
que impide al alba brillar.

Esperar y esperar...
para cazar con paciencia y humildad,
la metáfora de tu vida,
que en el monte escrita está.
Porque el monte responde
a quien le quiere escuchar.

Sobre la bocana del puerto
vuela desorientada una gaviota, 
mientras la puesta de sol
deja una estela plateada
por donde tu barco partió.

Y aquí, en el muelle quedamos,
desconsolados,
preguntándonos el porqué
de tu partida tan repentina,
sin apenas avisar.

Esperamos, Juanjo,
con el alma embriagada por la
adversidad,
pero con la certeza obligada 
de que un día, en verdad,
haremos el mismo camino.
Y entonces, sí...
también zarparemos contigo.

         Antonio González Padilla


N.B. Dedicado a mi entrañable cuñado, Juan José Ortiz Jiménez, fallecido el día 23 de octubre de 2025. Por su amor al campo y a la tierra. 



domingo, 23 de noviembre de 2025

La Paqui




comprando a tutti plen
tirando de una tarjeta
que se encontró en un andén

Las cajeras asombradas
se quedan casi pasmadas
pues compra lo más selecto
sin recabar precio ni nada

¡Qué suerte tiene La Paqui
comentan muy asombradas
quién tuviera una tarjeta
donde la plata no acaba!

Cerdán está muy preocupado
pues por mucho llena el saco
siempre lo encuentra vacío
del Corte Inglés vienen cargos

Cuando pregunta a su esposa
a qué viene el despilfarro
responde cariacontecida 
sentirse muy desvalida:

"Santos, te echo mucho de menos
pues siempre estás viajando
cuando no vas a Bruselas 
te vas con Koldo y con Ábalos"

"No te preocupes querida
ya sabes que esto lo hago
por amor a mi país
Por el PSOE y su legado

He cambiado el Peugot
por un despacho en Ferrand
Lo de comer bocadillos
pasó ya a otro lugar

Ahora he de soportar
los escritos fraudulentos
con sus rollos y sus cuentos

Sea todo por el socialismo
y su internacional
que como camaradas
debemos todos cantar"

Acabo salir del truyo
¡qué asco de lugar!
allí he dejado unos "simpas"
que no volveré a pagar

¡Volvámonos a Navarra
que Chivite allí nos espera
con suculentos contratos
y con la cartera llena!

De todo lo aquí contado
todo es "presunto" no dado
a la espera de que un juez
lo dé todo por sentado.    



NB: "La Paqui", es la esposa de Santos Cerdán, Exsecretario del PSOE, imputado en los tribunales por corrupción; presunto culpable pendiente de ser juzgado.