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jueves, 14 de octubre de 2010

LOS SANTOS MÁRTIRES





Queridos amigos: A todos vosotros que sentís con fervor y devoción el culto de nuestros Patronos, Los Santos Mártires, os dedico un documento elaborado por mi abuelo Juan González Gómez sacado de un libro antiguo de la Historia de Guadix y Baza en Junio del año 1919, como copia literal.

(Los subrayados y negritas no son copia literal, sino elaboración propia para la mejor comprensión del texto.)




"DE LOS SANTOS APOLO, ISACIO Y CROTATO, MÁRTIRES DE LA VILLA DE ABLA."



"En el libro de Daniel se lee  que el Rey Nabucodonosor mandó que todos los grandes y pequeños de su Reino adorasen aquel ídolo o estatua de oro, y otros metales, que erigió.Todos la adoraron, excepto tres mancebos de corta edad, llamados Ananías, Missael, y Azarías. No faltó quien diese la noticia al Rey, que abrasado de furor los mandó traer a su presencia y les dijo: ¿Por qué razón no adorais la Estatua de Oro? Obedeced y adorarla luego porque de otra forma sereis puestos en un horno de fuego ardiente y veremos qué Dios sea que os libre de mi mano. Aquí les respondieron los tres diciendo: El Dios que adoramos nos puede librar del fuego ardiente; y si no quiere, sabe tú por cosa cierta que nosotros no  reverenciamos a tus dioses ni adoramos la Estatua de Oro . Entonces lleno de ira el Rey los mandó echar en el horno,donde cantando muchas alabanzas a Dios, el fuego no les hizo daño ni aún al pelo de sus cabezas."

Todo lo referido, en cada una de sus circunstancias, simboliza muy a propósito, el martirio que celebra la Santa Iglesia de Guadix, y todo su obispado de los tres Santos de Abla, cuyas actas refiere Tamayo y Jimena, copiados de un legendario antiguo de letra gótica, sacado de la Santa Iglesia de Astorga, que traducidos a la letra de latín, en Castellano, dice así:

"En tiempo de Diocleciano, Emperador tirano de los romanos, estaba en la ciudad de Acci (que es guadix en Andalucía), un centurión o capitán de cierta cohorte, que tenía continuamente cien soldados. En ella había tres varones de suma virtud, que exteriormente andaban con vestidura de la milicia terrena, mas interiormente seguian valerosos la religión cristiana. Por aquel tiempo sucedió que el Presidente Daciano, de orden del emperador, andaba por España persiguiendo cruelmente a todos los cristianos, para atraerlos al culto de los ídolos, y si no, condenarlos a durísima muerte. Éste, después de haber muerto a muchos cristianos en Arjona, pueblo de Andalucía, pasó a a la ciudad de Guadix, donde tambien martirizó a algunos. De aquí tomando el viaje para la Provincia Tarraconense, llegó a la ciudad de Abla, cerca de Guadix, donde halló algunos soldados de la centuria y cohorte  de Guadix, que allí estaban de guarda para asegurarle el camino a Daciano, el cual resolvió se hiciese sacrificios a los dioses. Y para ejecutarlo más solemnemente, publicó los edictos acostumbrados, mandando que todos asistiesen al sacrificio para (el) que señaló día. Llegado éste, asistiendo todo el pueblo junto, se celebraron los sacrificios, y acabados, no faltó quien  denunció a tres soldados por no haber asistido a ellos ante el Presidente Daciano, quien los mandó prender. Y traidos a su presencia, les dijo: ¿Cómo os llamais?. Ellos respondieron: Apolo, Isacio y Crotas, según el siglo, y somos cristianos, según Dios. Entonces, el Presidente, lleno de ira, les dijo: ¿Cómo teneis juicio para pronunciar cosa semejante, conociendo la voluntad de nuestros Emperadores, por la cual somos enseñados que solamente deben ser adorados los dioses inmortales?. Desarraigase de vosotros ese incentivo de irreligiosidad y obedientes, rendid sacrificios a los Dioses como fieles soldadados a nuestros Augustos, para que no os venga, como a otros el último dispendio de la vida. Los tres  Santos soldados le dijeron: Tú y tus emperadores reverenciad a vuestros Dioses, mas nosotros adoraremos a nuestro señor Jesuscristo, en el cual consiste, la salud, la vida y la resurreción. Entonces el Presidene dijo: Luego, ¿Nuestros Emperadores y nuestros Dioses no son vuestros?. Aquí le respondieron: Los que procuran quitar el culto de nuestro Dios son tiranos, porque no son del Dios por quien los reyes reinan y así tus Emperadores no son de Dios, porque procuran prohibir la adoración de nuestro Dios, y nosotros estamos obligados a excluir a los que nuestro Dios excluye. Entonces el Presidente les dijo: Desdichados, mirad por vosotros pues teneis obligación de adorar a los Dioses y si no sereis atormentados con rigurosos suplicios. Dicho esto, los mandó encerrar en la cárcel hasta otro día por la mañana, que sentado Daciano en el Pretorio, fueron llevados ante él. Y no pudiendolos reducir, ni con halagos ni con amenazas, mandó, que tendidos a lo largo fuesen castigados con duros y largos cordeles, hasta tanto que los ministros ejecutores  ya cansados, descansasen y, en su lugar, prosiguiesen otros, hasta conseguir que los tres Soldados gloriosos se apartasen de la confesión de Cristo, o despedazos sus cuerpos muriesen.
Así se ejecutó. Mas no venciendo éste tormento su constancia, ni pudiendo segunda vez el Presidente persuadirlos con palabras al culto de los dioses, entonces, encendido en cólera, e instigado del demonio, mandó hacer en medio de la plaza un grande y ardiente fuego, donde fuesen consumidos. Mas estando ya los tres en medio de la hoguera, el fuego conservó indemnes a los que la onnipotencia diestra de Cristo protegía. Y allí contemplando y levantando la consideración al cielo, decian: Respice in servos tuos in opera tua domine, dirije ad iuvanos ut perfeciamus opus tuan sine macula Criste. Oyendole esto Daciano y creyendo que sollozaban de dolor, lo sintió indignado agriamente, y mandó que les metiesen unas aleznas por entre las uñas a cada uno y les arrancasen las costillas de las espaldas. Ejecutaron los ministros eficazmente el bárbaro precepto. Y entre los crudísimos dolores de los tromentos de los tres Santos gozosos con la esperanza y pacientes en la tribulación, oraban al Señor diciendo con Ananías Azarías y Missael: Indica domine iudicium tuan, libera nos ab homine iniquo, doloso.
Finalmente, Daciano entonces, como le instase la prosecución del viaje, mandó matarlos a cuchillo, con el cual cortadas sus cabezas fué preciosa la muerte de estos Santos en la presencia del Señor el dia 21 de Abril, y sus cuerpos fueron allí sepultados.

Este es el contenido del antigüo Legendario de Astorga, que en breves lineas nos declara una multiplicidad de tormentos excesivoa a los que padecieron muchos martires de Cristo, permitiendo la Divina Providencia que estos tres soldados de lamilicia celestial, firmes columnas de la fé, consiguiesen tan gloriosa y señala victoria en el obispado de Guadix, para que no perdiendo de la memoria su firme constancia en la fé, su valentía de ánimo en las persecuciones, su paciencia en la tribulación, su gozo y esperanza en la vida eterna, aprendamos a resistir las sugestiones del Demonio, conquistar con valor nuestra pasiones, a sufrir  con paciencia los trabajos y a despreciar la vida temporal, con la esperanza de la eterna.
Del contexto de las actas referidas, se colige lo primero, que pasando Daciano de Arjona  a Abla por Guadix, dió martirio en ésta ciudad a algunos cristianos, cuyos nombres no se expresan, y su noticia individual, si la hubiese, sería de singular gozo a la Santa Iglesia y ciudad de Guadix. Lo segundo se colige, que  aquel tiempo de Romanos, era Abla ciudad de mucho nombre, por lo cual la llama D. Juan Tamayo, antiquísima ciudad de España. Y con razón, pues de ellos hicieron memoria en la antigüedad Plinio y Antonino Pio, segun refiere en el capítulo primero del libro primero. Sabemos que el martirio, y triunfo glorioso de estos tres invencibles Soldados de la milicia cristiana, sucedió el dia 21 del mes de Abril, y aunque no hay cierta y auténtica noticia del año determinado, sin embargo la hay de haber sido en el Imperio de Diocleciano, segun consta de las mismas actas y lo testifican el Menologio Griego y el Martirologio Romano. En el supuesto Chronicon de Dextro, comentado por el Padre Bibary y por Rodrigo Caro, se asigna su martirio en el año trescientos de Cristo y en el mismo Chronicon impreso por el Padre Argaiz, se señala el año de 307, mas siendo ésta noticia tan sospechosa como inconstante y varía en el mismo Dextro, no se puede confiar de ella y solo se puede discurrir, fué su martirio después del año 284 de Cristo, en que comenzó a imperar Diocleciano y antes del 304 en que renunció al Imperio a fin de mes de Marzo. Y aunque algunos digan, vino a España el Presidente Daciano por el año de 301 de Cristo sin embargo esto es tan dudoso como controverso.

Con la pérdida de España, estubo muchos siglos sepultada en el olvido. Así la memoria y veneración de estos Santos, como la noticia del sitio determinado donde fueron sepultados, en término de Abla, sus sagrados cuerpos hasta que después de restaurado el poder de los sarracenos, éste Obispado, quiso la sabiduría del Altísimo, dar algunos indicios de lo que se ignoraba y deseaba, permitiendo que aqlgunas personas en diferentes tiempos, viesen de noche y de dia muchas luces cerca de Abla, a la parte meridional en un pequeño llano, al pié de un alto monte, donde se divisaban a semejanza de hachas encendidas, que yendolas a buscar, se desaparecian. Viendose también muchas apariencias como de personas blancas y hermosas, algunas veces tres juntas y otras dos y tal vez una, en difreentes tiempos, y se oyeron músicas celestiales cantando letanías.
Continuaron estas señales hasta el tiempo del Obispo de Guadix D. Fr. Juan de Arauz, el cual dió su facultad y comisión de Arcediano, Maestro Escuela y Chartres de la Catedral, para que en razón de lo referido, hiciesen las probanzas que conviniesen, como lo ejecutaron, comprobando la certeza de estas visiones celestiales con la disposición de muchos testigos ancianos y que Abla fué población grande de Romanos, donde tubieron guarnición de muchos soldados lo cual se hacía más verosimil por los vestigios de las ruinas que se descubrieron y por las inscripciones grabadas en piedras, que lo manifestaban.
Comprobaron tambien que el sitio donde se vieron las luces y oyeron las músicas, había sido preservado del rigor de los elementos, sin que allí se hubiesen visto langosta, granizo ni tempestad que ofendiesen a los frutos, en tiempo que padecian estas plagas  los sitios circunvecinos.
En vista de estas informaciones y diligencias y de un memorial impreso por el erudistísimo Marqués de Estepa, en que comprobaba con fundamentos históricos, aunque sin noticia del Legendario de Astorga, ser Abla el lugar donde padecieron martirio, San Apolo y sus compañeros, confirió el Ilustrísimo D. Fr. Juan de Arauz la gravedad de este negocio con el Cardenal Espínola, arzobispo de Granada, y con otros muchos varones doctos, que fueron de disctamen ser el sitio referido el mismo donde habian padecido martirio estos Santos, o habian sido sepultados sus sagrados cuerpos. Por lo cua habiendo tomado el parecer y consentimieno del cabildo de su Catedral, y dado noticia de todo al de su Colegial de Baza, mandó por Decreto de 18 de Abril de 1629 años, expedido ante el Licenciado Damián Ximenez Castellanos, su secretario, que de allí en adelante, para siempre jamás, se celebrase a San Apolo y sus compañeros fiesta, que fuesen de guardar en la Villa de Abla y se rezase de ellos, como de patronos, con rito de primera clase y en las demás Iglesias  seculares y Regulares, de uno y otro sexo, de todo el Obispado con rito doble común en el dia 21 de Abril. Otro se mandó que  aquel sitio, en que Dios habia querido mostrar con tan singulares señales, que padecieron estos santos, o estubieron colocadas sus santas reliquias, se tubiesen en gran veneración y que en el interin que allí se edificaba Iglesia o ermita, se pusiesen cruces, para que como lugar santo no se profanase. Exhortando a todos. Pidiendo a nuestro Señor acabase de descubrir el tesoro deseado de sus santas reliquias.
Después de algun tiempo se fabricó hermita en el sitio referido y se descubrió debajo de tierra un cuerpo entero con sus huesos, unidos unos con otros, y allí inmediatamente unos grillos, una cadena,y una estola, lo cual todo se llevó por los vecinos de Abla a su Iglesia Parroquial, discurriendo ser reliquias de alguno de los tres Santos Mártires. Si bien, tendo entendido, no se procedió jurídicamente a su calificación.

No es novedad en la piadosa creencia de los pueblos pretender apropiar a su solar el nacimiento o martirio de algunos varones gloriosos. Por lo cual fué grande la disputa que hubo en los tiempos pasados entre algunos escritores, defendiendo unos, haber sido Abla la Palestra del Martirio de estos Santos y queriendo otros lo fuese Arjona, pueblo del Obispado de Jaen. Tomando tanto cuerpo esta segunda opinión, que aquella Santa Iglesia resolvió ponerlo en el Calendario de sus Santos y celebrarles oficio, con rito doble en todo el Obispado de Jaen.Quien más esforzó esta opinión fué el Padre Bibar cuyo principal discurso consistía en confundir el nombre latino de Abla con el de "Arjona", y para responder al memorial,  escrito por el Marquez de Estepa en defensa de Abla , se valió de diferentes Autores Geógrafos, interpretándolos con violencia para desmentir la cercanía de tierra  entre Abla y Guadix.
Más hoy ha cesado, como advierte D. Juan Tamayo ésta  loable disputa atendido el tenor claro y literal de las Actas, que después se hallaron y aquí se han referido del Legendario de Astorga, en vista de las cuales se retractó D. Martin Ximena, natural del Obispado de Jaen,  de su primer dictamen y opinión en que había afirmado ser Arjona el lugar donde padecieron martirio San Apolo y sus compañeros. Fin"



N.B. Las Faltas de ortografía del texto son literales del original así como la puntuación ortográfica.




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