El dolor es consustancial al ser humano, pero aguantarlo estoicamente no tiene por qué serlo. Hoy en día, gracias a los avances terapéuticos, podemos hacerle frente. Aunque a menudo se asocia a las personas mayores debido al desgaste propio de la edad, no es un padecimiento exclusivo de esta etapa de la vida.
Sobre esta realidad reflexionamos el pasado martes, 10 de marzo, los alumnos de la Universidad de Mayores Río Nacimiento. Tuvimos el privilegio de recibir al doctor D. Francisco Llave en el hermoso pueblo de Abrucena. A pesar de que la tarde se presentó desapacible, la convocatoria fue un éxito, reuniendo a más de cincuenta personas en el aforo, dispuestas a escuchar y aprender.
Entendiendo el dolor crónico Durante su exposición, el doctor nos ayudó a comprender qué es exactamente el dolor crónico: aquel que se prolonga de tres a seis meses, persistiendo más allá del tiempo normal de curación. Es una realidad muy frecuente que afecta a más del 50 % de la comunidad.
Para ilustrarlo, se habló de la escala clínica que mide el malestar del 0 al 10 (débil, fuerte y muy fuerte). Sin embargo, en un guiño simpático a nuestra tierra almeriense, no podía faltar ese nivel supremo e irresistible que aquí todos conocemos como el dolor "qué pa qué".
Este malestar ataca diversos frentes de nuestro cuerpo:
Articulaciones: rodillas, caderas y hombros.
Columna: zonas cervical, dorsal y lumbar.
Nervios: manifestándose en neuropatías y molestos hormigueos.
Músculos: a través de tensión y contracturas.
En el caso de las personas mayores, las causas subyacentes más comunes suelen ser la artritis (inflamación y desgaste articular), la osteoporosis (pérdida de densidad ósea), lesiones en el sistema nervioso o, simplemente, los cambios fisiológicos propios del envejecimiento.
El impacto más allá de lo físico El impacto del dolor crónico es profundo. No solo dificulta la movilidad y la autonomía en el día a día, sino que golpea directamente el bienestar emocional. Un dolor constante es terreno abonado para la ansiedad, la depresión y el aislamiento social.
Estrategias para recuperar el control Afortunadamente, el doctor Llave nos ofreció un mapa de estrategias para dominar el dolor. La premisa fundamental es clara: el diagnóstico temprano por parte de un especialista es clave. Sentir dolor continuo no es "lo normal" y, con la atención adecuada, el sufrimiento es evitable.
El tratamiento debe abordarse desde varios frentes:
Cuidado médico y físico: Combinar tratamientos farmacológicos con terapias físicas y apoyo psicológico.
Movimiento: El cuerpo necesita moverse para aliviar el dolor. El ejercicio adaptado, como la natación, caminar o el yoga, es un gran aliado.
Hábitos saludables: Cuidar la vida social, mantener una dieta equilibrada y velar por una buena calidad del sueño son factores que mejoran drásticamente la calidad de vida.
Adaptación del entorno: Como bien se destacó en la charla, "Un hogar seguro es un hogar sin miedo". Esto implica adaptar el hogar a nuestras necesidades: instalar ayudas técnicas, reformar el baño para hacerlo accesible, asegurar una buena iluminación y utilizar mobiliario ergonómico.
El encuentro, apoyado por una presentación ilustrativa, culminó con un turno de preguntas. El doctor contestó con soltura, paciencia y cercanía a todas las dudas planteadas por los asistentes.
El gran mensaje que nos llevamos a casa de esta enriquecedora tarde en Abrucena fue un llamado a la acción: busca siempre ayuda médica profesional y apóyate en los tuyos. El dolor puede ser parte de la vida, pero no tiene por qué ser el protagonista.
Antonio González Padilla
Secretario Asociación Crecimiento Humano